Forma una capa sobre líquidos inflamables, sofocando el fuego y evitando la reignición.
Aplicaciones comunes: refinerías, terminales de combustible, hangares de aviación, tanques de almacenamiento, industria petroquímica.
Desplaza el oxígeno del ambiente para extinguir el fuego sin dejar residuos.
Aplicaciones comunes: salas de máquinas, tableros eléctricos, generadores, archivos y áreas sin presencia humana durante la descarga.
Interrumpe la reacción química del fuego de forma instantánea. No es conductor y actúa de inmediato.
Aplicaciones comunes: plantas industriales, estaciones de servicio, cuartos eléctricos, áreas abiertas de alto riesgo.
Extingue el fuego de forma rápida sin dañar equipos ni dejar residuos. Es seguro para ambientes ocupados y no conductor.
Aplicaciones comunes: centros de datos, salas de servidores, laboratorios, museos, centros de control, hospitales, archivos históricos.